junio 08, 2009

Imaginar lo inimaginable

"Annus horribilis". Aunque esta frase podría parecer antigua, por estar acuñada en latín, en realidad es más o menos moderna, pues la lanzó a la fama la Reina Isabel II de Inglaterra en 1992, aludiendo a todos los sucesos lamentables que se le juntaron a la familia real en ese año.

No sé cómo se diría en latín "Semana horrible", pero supongo que no es necesaria la traducción para los deudos de las víctimas de la caída del Air France 447 en el Atlántico ni del incendio del la Guardería ABC, en Hermosillo, los sucesos lamentables que abrieron y cerraron la primera semana de junio.

Ambas son tragedias indecibles, acaecidas en entornos que uno considera generalmente "seguros" y que de repente nos avientan en la cara nuestra fragilidad y lo cerca que camina la fatalidad de nosotros, sin que nos demos cuenta.

Lo particular de ambos casos es que faltan explicaciones. Uno intenta saber los por qués y estos se escabullen. Y en el caso del avión siniestrado en el Atlántico, la desazón es porque, para una sociedad tan acostumbrada a lo visual, resultaba inconcebible un suceso que nadie testimonió, nadie filmó, nadie grabó, nadie escuchó. Lo más cercano a una de esas legendarias desapariciones en el Triángulo de las Bermudas.

El Diario de Sao Paulo, lo ilustró con de la forma que se aprecia en la foto de esta entrada. Aunque bueno, ya para este lunes, el hallazgo de un pedazo de la cola del avión se ha encargado de ayudarnos a hacer visible la tragedia.

Y lo de la Guardería no tiene nombre. Creo que los seres humanos no estamos suficientemente insensibilizados por la violencia cotidiana como para ver que mueran así tantos niños menores de 4 años. Es algo que no tendría que ser. Que indigna, que duele y que no tendría que repetirse.

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